viernes, 26 de julio de 2013

¿Cómo Conseguir la Paz Interior?

¿CÓMO CONSEGUIR LA PAZ INTERIOR?


Me preguntaron: ¿Cómo se consigue la paz interior?

¡¡Ufff!! ¡Que tema!

Estar en paz con uno mismo y con el mundo no es fácil… En el torbellino de la vida, ¿cómo conseguir la paz? Con el ajetreo, el estrés, los problemas personales, laborales, sociales, políticos, económicos… ¡¿Cómo puedo tener paz interior?!


Muchos te sugerirán el yoga y otros ejercicios de relajación muscular y espiritual alegando que eso es lo que necesitas: un tiempo a solas contigo mismo haciendo ejercicios de respiración para encontrar tu paz interior…

Yo particularmente no estoy de acuerdo con eso, porque el no estar en paz contigo mismo  consiste en estar con el corazón afligido, afanado, ansioso, estresado por alguna situación por la que estás pasando en un momento determinado, y yo tengo la firme convicción de que el único que puede dar paz a un corazón afligido es exclusivamente: DIOS.

Dios es el único que puede poner el bálsamo sanador a la herida que tienes, al problema que tiene afligido tu frágil corazón…

Es fácil decir que todo lo bueno proviene de Dios, lo difícil es sentirlo y conseguir esa paz a través de Él. Entonces, ¿cómo hacerlo?

La Biblia nos lo dice todo:

No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7. (versión católica).

ó

"No se afanen por nada; más bien oren por todo. Presenten ante Dios sus necesidades y después no dejen de darle gracias por sus respuestas. Haciendo esto sabrán ustedes lo que es la paz de Dios, la cual es tan extraordinariamente maravillosa que la mente humana no podrá jamás entenderla. Su paz mantendrá sus pensamientos y su corazón en la quietud y el reposo de la fe en Jesucristo.". Filipenses 4:6-7 (versión Reina Valera –evangélica-).

Ambas versiones son bellísimas… y sólo leerlas me da cierta paz… Sólo cierta paz porque hay que aplicar en la práctica las palabras escritas.

Pero ¿cómo?

Ahí nos lo dicen: orando. Lo que pasa con nosotros es que no oramos, o a veces oramos pero hacemos lo que nosotros queremos hacer para que supuestamente pase lo que queremos que pase…


Una amiga muy querida una vez me dijo: “Liza, tienes que dejar de querer controlarlo todo, déjalo todo en manos de Dios”… Pero, es que, ¿cómo hago? Me gusta saber las cosas para poder prevenirlas y ver qué acciones tomar… Y, ¿saben lo que me dijo esa misma amiga? “Si quieres controlarlo todo y no puedes dejar todo en manos de Dios, entonces estás falta de fe”…

¡Dioooos! Me lo dijo así, de una, a quemarropa… sentí que me echaban un balde de agua fría en la cara… sentí como si me dieron una cachetada… Pero me alegro, porque me hizo reflexionar en mi error…

Es interesante verlo desde su punto de vista: No tengo paz interior porque no tengo fe.
No me parece descabellado… es más, es muy lógico…

Cuando uno está pasando por malos momentos, y ora, siempre oramos: “Por favor, Dios, que pase esto” “que pase lo otro” “que tal persona me diga esto” “que tal cosa no sea tan grave” “que no tenga nada” “que no esté enferma” “que no tenga que hacer tal cosa”… y así… Es decir, dirigimos la acción de Dios en nuestra oración, eso significa que nuestra oración no es tan libre, sino que está sometida a la condición de lo que queremos que pase, atando de manos la acción poderosa e infinita de Dios en nuestras vidas.

Pero… ¿qué es la fe? Es algo así como lo que le pasó a este alpinista:


“Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua (de casi 7000 metros de altura, y cubierto en su mayoría de nieve) inició su travesía después de muchos años de preparación. Pero quería la gloria para él solo, así que emprendió la aventura sin compañeros.

Empezó a subir, y se le fue haciendo tarde, y más tarde. Lejos de prepararse para acampar, siguió subiendo, decidido a llegar a la cima.

No tardó mucho en oscurecer. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, nada de visibilidad, no había luna y las estrellas eran cubiertas por las nubes.

Fue entonces que, subiendo por un acantilado (a sólo cien metros de la cima), se resbaló y se desplomó hacia el vacío por los aires. Caía a una velocidad vertiginosa, lo único que podía ver eran veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad, y todo lo que podía sentir era la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y, en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los momentos de su vida, los gratos y los no tan gratos. Él pensaba que iba a morir... sin embargo, de repente, sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos.

Sí... como todo andinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. En esos momentos de quietud, suspendido en el aire, no pudo más que gritar:

- ¡Ayúdame, Dios mío...!

Y de golpe, lo inesperado. Una voz grave y profunda surgió de los cielos para responderle:

- ¿Qué quieres que haga, hijo mío?
- ¡Sálvame, Dios mío!
- ¿Realmente crees que te pueda salvar?
- Por supuesto, Señor...
- Entonces, corta la cuerda que te sostiene.

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y se quedó pensando…

Cuentan que el equipo de rescate que fue a buscarlo se sorprendió al encontrarlo colgado, congelado, muerto, agarradas con fuerza las manos a una cuerda... a tan sólo dos metros del suelo…” (Autor desconocido)


Mmmm… Es difícil tener fe… La Biblia nos dice que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve… Es cerrar los ojos y confiar en que lo que Dios nos ha dicho, así será y así se hará.

Por eso vivimos afligidos, porque dudamos de sus promesas, dudamos que Él está con nosotros en todo momento, o dudamos a veces, hasta de que nos ama y no nos abandonará nunca.

 “El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos.” Salmo 34:19

¿Por qué te deprimes, alma mía? ¿Por qué te inquietas? Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias, a él, que es mi salvador y mi Dios.” Salmo 42:6

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: "Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío". Salmo 91. Recomiendo leer este salmo completo…

Pero ¿cómo conseguir la paz interior? Si decimos y creemos que la paz viene de Dios, tenemos que evaluar, como ya les dije, en qué estado se encuentra nuestra fe, si notamos que nuestra fe se tambalea, la forma de fortalecerla de nuevo es la oración… Pero la VERDADERA ORACIÓN…

En vez de ir a tu clase de Yoga y pensar “en el equilibrio del cuerpo y alma”… has el siguiente ejercicio:

Entra a tu habitación esa hora que ibas a usar para el yoga, siéntate o acuéstate (usa la postura más cómoda), cierra los ojos, respira hondo… y habla con tu mente a Dios. Háblale…


Es difícil ir directo a pedirle lo que necesitas, más si tienes tiempo que no le hablas o, quizás tengas pena porque lo culpas… Si lo culpas, díselo, háblalo, saca de tu corazón todo lo que has sentido y díselo, reclámale… llora si sientes que quieres hacerlo… Saca TODO de tu corazón, no te quedes con nada…

…hazlo ahora…

¿Lo hiciste? ¿lloraste un rato? ¿le reclamaste todo lo que te ocurrió? Pues, ahora, respira de nuevo profundamente y piensa en tu problema, en esa situación que sientes que te está quitando la paz interior, que te tiene afligido… Imagina ese problema y todo eso que te aflige, y tómalo con tus manos (usando tu imaginación) y redúcelo al tamaño de una burbuja de esas como los adornos que tu sacudes y la nieve cae, algo así, haz que ese episodio y todas esas situaciones entren en ese pequeño pedazo de vidrio encerrado ahí, y que quede del tamaño de tu mano… Imagina que tienes tu problema en tus manos, y estás en un campo hermoso y abierto al aire libre, mira al cielo, abre tu mano con tu problema en él, y ve cómo se va alejando hasta el cielo… Dios que está allá arriba recibiéndolo… Tú se lo estás entregando… Y mientras ves tu problema alejarse, ora como sea que te nazca pidiéndole a Dios que se haga cargo de tu problema, que tome tu problema en sus brazos y la carga ponla en Él… Y, ten FE.


Recuerda a Filipenses: No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7.

Dios actuará en cualquier momento, tú debes estar en paz contigo mismo, Dios te dará esa paz… Entrégaselo, no te afanes, no te acongojes… Ya tu problema tiene solución. Dios está trabajando en ello.

Jesucristo lo dijo: Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". Mateo 11:28-30

Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.” Juan 14:27

Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo.”.  Juan 16:33.

 “Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros, y sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: "¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?". Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.” Mateo 6:25-34.

La pastora evangélica Joyce Meyer escribió en su libro “No Se Afane Por Nada” lo siguiente:

“¿Por qué debemos orar y no preocuparnos? Porque se supone que la oración es la forma en que echamos nuestra ansiedad sobre el Señor.

Cuando el diablo trata de causarnos ansiedad, se supone que nosotros debemos ir al Señor y entregarle esa preocupación. Eso es la oración, nuestro reconocimiento ante el Señor de que no podemos llevar nuestra carga de ansiedad, así que la echamos sobre Él. Si oramos por algo y después seguimos preocupados al respecto, estamos mezclando un positivo y un negativo. Los dos se cancelan mutuamente y acabamos en el lugar donde comenzamos: en cero.

La oración es una fuerza positiva, la preocupación es una fuerza negativa. (…) la razón por la cual muchas personas operan a nivel cero de poder espiritual es porque anulan el poder positivo de su oración cediendo ante el poder negativo de la preocupación.

(…)

Mientras estamos preocupados, no estamos confiando en Dios. Es sólo confiando, teniendo fe y certeza en el Señor, que somos capaces de entrar en su reposo y disfrutar de la paz que sobrepasa todo entendimiento.

(…)

Si realmente le creemos a Dios y confiamos en el Señor, hemos entrado en su reposo. Hemos orado y echado nuestra ansiedad sobre Él y ahora permanecemos en la perfecta paz de su santa presencia.

No es fácil tener esa fe, no es fácil tener esa paz… La vida es un bullicio interminable… pero Dios tiene un plan para todo… Leamos este cuento:

“Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando.

Observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso.

Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición".

Me preguntaba por qué usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo."

Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso. Entonces mi mamá me decía:

"Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba. Había un diseño, sólo lo estaba siguiendo. Ahora míralo desde mi posición y sabrás lo que estaba haciendo."

Muchas veces a lo largo de los años he mirado al Cielo y he dicho:

"Padre, ¿qué estás haciendo? 

El responde: "Estoy bordando tu vida".

Entonces yo le replico: 

"Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros, ¿porqué no son más brillantes?".

Y Dios parece decirme: 

"Mi niño, ocúpate de tu trabajo... y yo haciendo el mío, un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición. Entonces entenderás..."

Autor: anónimo”


Entonces… entenderemos…

Mientras tanto, hay que tener fe, dejar todo en manos de Dios y confiar en que Dios tiene el control de todo…

Espero que consigas la paz interior que tanto necesitas… Trabaja en tu fe…

Como dice la canción: “Busca primero el Reino de Dios, y su justicia… Él te dará las demás cosas… Aleluya, Aleluya…”

Dios los bendiga…

Por: Liza Moussa.

Fecha: 23-24/07/2013.

7 comentarios:

8110charlie dijo...

Para encontrar la paz interior las personas hacen muchas cosas, tal y como lo indicas en tu post, algunos bordan, otros se van a escalar y otros a misa a rezar. Aunque no sé si pueda encontrarse la paz interior todo el tiempo tal vez los monjes ermitaños como San Chárbel o los monjes budistas y tibetanos han podido encontrar su paz interior.

Anónimo dijo...

Muy bella Reflexion y Gracias!!! Y es verdad, lo mejor es dejar todo en Manos de Dios el tiene el control y la Victoria para cada quien 1besote tu tia Lirio TQM DTB

Anónimo dijo...

Me removio muchos sentimientos esta reflexiòn.... la paz interior es lo que mas ansio.....para sentirme libre. Vivimos un mundo de mucho desgaste viviendo para agradar a los demas.

Anónimo dijo...

lo lei , me ayudo a entenderlo, gracias att lourdes

Julianjrk dijo...

Súper interesante el post de paz interior... Hace remover cosas que queremos olvidar... Pero a su vez salen las formas de como lo resolvimos... Podemos aprender de nuestras experiencias pasadas... lo mas importante en cada católico es la fe y el maronita ni se diga nuestra fe mueve montañas y el mundo!! Ha sido trascendental a través de los años y la historia del mundo... Desde la época de san Maron hasta nuestros días... De verdad muchas felicidades y un concejo para todos los lectores de esta página... El que mucho abarca poco aprieta así que n se carguen de problemas o responsabilidades que ya se les escapa de las manos... Si no será como agarrar arena ... Se nos escurre de entré los dedos y caemos,... Seamos tan fuertes como los robustos cedros del Líbano y si caemos 100 veces nos levantaremos 101 sin importar que haya pasado... Felicitaciones Liza por este post tan excelente...

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

Anónimo dijo...

Gracias, claro que ya sabia todo esto pero nunca está demás recordarlo, Dios nuestro Señor me ayudó mucho a salir de la desesperación en la que me encontraba y ahora vivo eternamente agradecida a Él y a la Santísima Virgen María mi madre

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