DESDE LA VENTANA DEL COPILOTO
Las personas que poseen licencia de conducir y pasan el día manejando de un lado al otro haciendo diligencias para la casa, para el trabajo, para sí mismos, manejan estresados, tocan la corneta, mentan la madre, insultan, están pendiente de aquél carro que se atravesó, de aquel que frenó de repente pudiendo ocasionar un accidente, de la señora que cruzó imprudentemente la calle con un niño en sus brazos, del hueco que no hay que permitirse caer porque dañan el amortiguador del auto, del teléfono que suena y no puede contestar porque - (¡¡Hey!! ¡No contestes! ¡Estás manejando!). En fin, el piloto, aquella persona que a veces hace hasta de taxi para los familiares que no saben manejar, éstos conductores han perdido la delicia de ver el pintoresco paisaje que hay alrededor de cada calle que pasan, de cada carro que rebasan, de cada persona que dejan atrás, y esto, lo aprecia el copiloto.