miércoles, 19 de diciembre de 2012

LA OTRA NAVIDAD.


LA OTRA NAVIDAD.



Cuentan que en las navidades, en el cielo los ángeles se reúnen en torno a Dios y su Hijo a celebrar Su Cumpleaños.

Como en toda cena navideña, generalmente la persona de importancia se sienta en la cabeza de la mesa, y progresivamente el resto de los invitados de mayor a menor jerarquía hasta el final de lo largo de la mesa… Por lo tanto, los arcángeles estaban sentados más cerca de Dios, y los querubines al final, a lo lejos.


En el Cielo hay muchísimos ángeles, tantos que son casi incontables…

En todas las Nochebuenas, y como en toda reunión con tantas personas, durante la fiesta muchos ángeles se reunieron en grupos, unos grandes y otros pequeños.

Un 24 de Diciembre, un angelito que recién entró a formar parte del Escuadrón del Cielo, notó que todos los ángeles se encontraban en esa hermosa cena navideña llena de mucho amor, alegría, sorpresas y una hermosa compañía… Hasta los ángeles de la guarda estaban ahí, pero al tanto de lo que ocurría a sus protegidos, quienes también, en la Tierra, se encontraban disfrutando la Navidad con sus seres queridos… pero éste angelito se preguntó ¿y las personas que no estaban en sus casas con su familia? ¿Quién estaba con el médico y la enfermera de guardia? ¿Quién estaba con la persona que se encontraba triste porque esas navidades no estaba ya ese ser especial con él o ella? ¿Quién estaba con el policía de guardia, o con el vigilante? ¿Quién estaba con aquella persona que trabaja la noche del 24 de Diciembre? ¿Quién estaba con el niño enfermo en un hospital? ¿Quién estaba con la mujer que moría sola en algún rincón del planeta por alguna enfermedad terminal? ¿Quién estaba con los “olvidados” de la sociedad?

Este angelito veía toda la alegría y no podía ni siquiera sonreír, porque su corazón estaba triste al sentir la tristeza de todos aquéllos que pasaban estas fiestas solos y tristes… y por eso, justo cuando el reloj marcó las 12:00 a.m. y todos gritaron “¡Salud! ¡Feliz Navidad! ¡Buon Natale! Merry Christmas! ¡Kil aid u intu bher!”y comenzaban a abrazarse y llorar de emoción, éste hermoso angelito se escapó de la fiesta, y se dirigía a la puerta de salida del Cielo cuando se topó con María, la madre de Jesús.

Ella lo ve y le pregunta extrañada “¿A dónde vas a esta hora?”… El angelito baja su carita y no responde… Ella se agacha hasta su altura, y con una voz tierna le vuelve a preguntar: “¿A dónde vas?”…

El angelito, sintiendo en su corazón que María no lo iba a regañar, le dijo: “No soporto sentir el dolor en mi corazón. Nosotros estamos aquí celebrando y en la tierra hay muchas personas también celebrando, y eso está bien, pero parece que todos se olvidaron de los que no celebran. De aquellos que no creen en Dios porque son duros de corazón, o de aquellos que tuvieron que trabajar dejando madre, hermanos e hijos solos sin celebrar la fecha juntos, y de todas esas personas que pasarán la Navidad solos y sin nadie con ellos, y quería acompañarlos, así sea un ratito para que no se sientan solos… porque… mi corazón no puede celebrar así… sabiendo todo eso…” y, justo en este momento, el angelito derramó una lágrima que enjugó rápidamente antes de que María la pudiese ver.

María le toma la barbilla con dos de sus dedos, levanta su rostro, lo ve a los ojos, le sonríe y le dice: “Ven, quiero mostrarte algo… Vamos…” y sin hablar, ambos salieron del Cielo, bajaron a la tierra y comenzaron a recorrer varios rincones del Planeta Tierra…

Primero se detuvieron en un hospital, en donde vieron a doctores y enfermeras de guardia celebrando entre ellos y compartiendo con los pacientes la Nochebuena, deseándose entre ellos una Feliz Navidad…

Luego se fueron y llegaron hasta un conjunto residencial… Allí, una familia pequeña que se encontraba sola cenando en casa, salió con un plato caliente de comida navideña, y se la entregaron al vigilante del Conjunto Residencial, y le desearon una feliz navidad…

En otro rincón del planeta, llegaron hasta el cuarto de una joven muchacha, que se encontraba tirada en la cama boca arriba, viendo el techo y llorando desconsoladamente… en la esquina de su habitación había una fotografía de una señora con un lazo negro de luto en la esquina del marco… En este momento el angelito comienza a llorar porque sentía el dolor de la joven… María le pone la mano en su hombro y le dice: “No llores… Mira…

La joven muchacha se encontraba sola en su casa llorando amargamente cuando a las 12:15 a.m recibe una llamada en su celular… Por un momento dejó de llorar y parecía que no contestaría el teléfono… Pero luego, se sienta, toma el teléfono que estaba en su mesita de noche, y cuando ve quien llamaba sonríe levemente, se seca las lágrimas rápidamente y contesta la llamada con lo que pareció una voz normal… segundos después, ella se reía… En ese momento, María y el angelito comienzan a subir al Cielo de nuevo… entran… y se sientan en un lugar bajo las estrellas teniendo a sus pies a la Tierra…

Estuvieron así largo rato en silencio… hasta que el angelito le dice a María:

- “Hay tanto dolor en la Tierra”… y María le responde: “Y hay tanto amor también…”.

El angelito le dice: “¡Pero hay tanta ruina y miseria!”, “Pero también misericordia y hermandad” le responde María… y continúa diciéndole al angelito: “Tú fuiste creado por Dios porque tiene un plan para ti en este mundo, así como Dios tiene un plan para todos los seres de la Tierra. Dios no se ha olvidado de ninguno sus hijos… y mucho menos en estas fechas donde Él sabe que a muchos les invadirá la nostalgia, la tristeza, la amargura y el dolor. Precisamente Él ha esparcido el Espíritu Santo por la Tierra para que todas esas personas pudiesen sentir en sus corazones Su Amor para con ellos. Estando aquí, celebrando el cumpleaños de Jesús, no se olvida de nadie. Todos tienen un lugar especial en Su Corazón que es mil veces más grande que el Universo. Cuando hay dolor, Dios pone el amor. Cuando hay miseria, Dios pone la dicha. No se olvida de ninguno de sus Hijos, ni del más grande ni del más chiquito… y ni siquiera de sus angelitos… quienes como tú, también sufren sus hijos de la tierra, y a quienes consuela… así como a ti...

En este momento el angelito le pregunta: “¿A mi? ¡Pero a mí el jamás me ha consolado!” –dijo molesto- “¡Nunca ha estado conmigo! Me creó y me dejó sentarme al final de la mesa, sí, estamos de acuerdo… pero me siento muy sólo y triste, y a Él eso no le importa. Por eso quería ir a la Tierra, para ayudar a la gente, para que las personas que se sienten solas y desdichadas como yo porque Él no nos quiere, sepan que hay amor todavía… Pero no me digas que Él me consoló… porque no lo hizo. Yo te quiero, María, siempre has sido amable conmigo, pero no lo defiendas…” –y rompió en llanto el angelito…

María, lo abraza fuertemente y le dice: “No estás sólo… Él te quiere”.

El angelito le dice: “¡No! No me quiere… nunca está conmigo…

María se separa del abrazo, lo ve con ternura a los ojos y le dice: “¿Y quién crees que me mandó a la puerta del Cielo en pleno brindis de Nochebuena sino Él?

El angelito abrió desmesuradamente sus ojos, y abrió su boca por la sorpresa… Entonces María continuó: “Él sabe de tu dolor, y Él me mandó para consolarte. Dios actúa de misteriosas formas, pero nunca se olvida de los seres que Él ama… Feliz Navidad…” –le dijo suavemente, mientras le daba un beso en la mejilla…


Brindemos por el amor y la hermandad en Navidad… y seamos instrumento de amor, consuelo, misericordia y paz de Dios. Seamos hermanos de nuestros hermanos, amigos de nuestros amigos y compañeros del enemigo, hijos de nuestros padres, y padres de nuestros hijos. Querámonos unos a otros. No dejemos de darnos un abrazo de paz.

Les deseo a todos ustedes una hermosa y ¡Feliz Navidad!

Por: Liza Moussa.
25/12/2011.

3 comentarios:

Jean Jorge dijo...

Muy bello, Liza, y creeme que he sentido en carne propia lo que relatas cuando me ha tocado pasar mis guardias taladreras, lejos de la familia.

Charlie dijo...

Ciertamente es así: “Hay tanto dolor en la Tierra”… y María le responde: “Y hay tanto amor también…”
Reflexionemos un rato: Hay tanto dolor en la tierra, hay tanto dolor en la tierra....En las navidades se suele pedir cosas materiales, tal cual como Gollun (famoso por la frase my precious) en el Señor de Los Anillos tenía una obsesión por poseer el anillo, algunos su deseo de navidad se asemeja es el último celular, el último televisor, la última consola de videojuegos..., mientras por el otro lado hay personas que piden un lugar digno donde vivir, algunos están en un hospital pidiendo salud, otros un trabajo estable, otros simplemente pidiendo tantas cosas básicas como agua potable, comida o que tan sólo un niño pidiendo que su padre o madre compartiera un rato felizmente con el.
En la calle se ven tantas cosas, se ven tantas caras, se ven tantas necesidades, se ven tantas historias....
Será que lo que dijo María "y hay tanto amor también", ¿En verdad hay tanto amor como para cubrir tanto dolor? Nadie sabe lo que se siente el dolor hasta que le duele, será que ese mismo dolor es el que luego se transforma en el mismo amor?....

(pasaron 53 minutos para escribir esta parte) Tal cual como lo dijo Facundo Cabral en su obra "No estas Deprimido, estas Distraído" (2005, Audiolibro)(COMPLETO) que pueden escuchar aquí (dura 53 minutos, los 53 minutos mejor aprovechados de mi vida) se los recomiendo: http://www.youtube.com/watch?v=XaIIHuOcDWI dijo "Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que le destruyan hay millones de caricias, que alimentan la vida."

¡Feliz Navidad!

Anónimo dijo...

guau que mensaje tan hermoso es muy cierto como aveces nos olvidamos de la presencia d dios pero q real el siempre esta con nosotros dios t bendiga por esa reflexion

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